Contra el mapa. Disturbios en la geografía colonial de Occidente

Autor(es): De Diego, Estrella
Editorial: Siruela
Año: 2008
Ciudad: Madrid

Estrella de Diego inicia su análisis con el caso de los surrealistas, cuya mirada sobre la realidad derivó en un cambio en la concepción del espacio. Estos se propusieron subvertir ciertos cánones visuales que hasta entonces se tenían por incuestionables y por esto descreyeron de la perspectiva como único medio para reflejar la realidad y sospecharon de la precisión y fidelidad de los mapas. Al crear sus propios diseños del mundo, evidenciaron la subjetividad inherente a toda representación. Señala que la imagen que cada individuo tiene del mundo deriva de las distintas maneras a través de las cuales este se puede representar. Esto demuestra que el espacio es una convención social y que, por lo tanto, puede ir cambiando con el paso del tiempo. La mirada crítica de la autora en relación con las cartografías repara en el peligroso vínculo que estas tienen con el poder, pues imponen la imagen de un territorio ordenado y estable que poco o nada tiene que ver con la realidad. Se verifica entonces que su principal función es la de hacer visibles las fronteras y confirmar la soberanía de quienes dominan en una determinada época.

El mapa es móvil y está en constante transformación, pues la realidad misma está sujeta a permanentes mutaciones. Contra el mapa permite entender que no hay representaciones definitivas y que, por tanto, será vano cualquier intento de controlar el mundo a través de una imagen. Conmina a ser conscientes de la subjetividad de los mapas y a entenderlos como mera traducción de la realidad, pues se van formando a partir de los individuos y de sus historias personales: «Las historias de vida van modificando las lecturas consuetudinarias de las cartografías» (43). A lo largo de las páginas, la autora delinea una propuesta para entender el arte y la vida en los tiempos actuales. Postula que la evolución hacia la incertidumbre y la ausencia de centro, al contrario de lo que pudiera pensarse en primera instancia, es sumamente fructífera. Una vez que los individuos son capaces de aceptar la fragmentariedad como parte de la vida, están preparados para disfrutar de la riqueza que puede traer consigo el saberse vulnerables. Contra el mapa no pretende ser un elogio del caos y llevar al desespero, simplemente manifiesta que no hay que temer la inestabilidad. De este modo, consigue ampliar la mirada de las lectoras-espectadoras al permitirles comprender que hay muchas maneras de ver el mundo.

103 páginas

$12.000

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Descripción

Estrella de Diego inicia su análisis con el caso de los surrealistas, cuya mirada sobre la realidad derivó en un cambio en la concepción del espacio. Estos se propusieron subvertir ciertos cánones visuales que hasta entonces se tenían por incuestionables y por esto descreyeron de la perspectiva como único medio para reflejar la realidad y sospecharon de la precisión y fidelidad de los mapas. Al crear sus propios diseños del mundo, evidenciaron la subjetividad inherente a toda representación. Señala que la imagen que cada individuo tiene del mundo deriva de las distintas maneras a través de las cuales este se puede representar. Esto demuestra que el espacio es una convención social y que, por lo tanto, puede ir cambiando con el paso del tiempo. La mirada crítica de la autora en relación con las cartografías repara en el peligroso vínculo que estas tienen con el poder, pues imponen la imagen de un territorio ordenado y estable que poco o nada tiene que ver con la realidad. Se verifica entonces que su principal función es la de hacer visibles las fronteras y confirmar la soberanía de quienes dominan en una determinada época.

El mapa es móvil y está en constante transformación, pues la realidad misma está sujeta a permanentes mutaciones. Contra el mapa permite entender que no hay representaciones definitivas y que, por tanto, será vano cualquier intento de controlar el mundo a través de una imagen. Conmina a ser conscientes de la subjetividad de los mapas y a entenderlos como mera traducción de la realidad, pues se van formando a partir de los individuos y de sus historias personales: «Las historias de vida van modificando las lecturas consuetudinarias de las cartografías» (43). A lo largo de las páginas, la autora delinea una propuesta para entender el arte y la vida en los tiempos actuales. Postula que la evolución hacia la incertidumbre y la ausencia de centro, al contrario de lo que pudiera pensarse en primera instancia, es sumamente fructífera. Una vez que los individuos son capaces de aceptar la fragmentariedad como parte de la vida, están preparados para disfrutar de la riqueza que puede traer consigo el saberse vulnerables. Contra el mapa no pretende ser un elogio del caos y llevar al desespero, simplemente manifiesta que no hay que temer la inestabilidad. De este modo, consigue ampliar la mirada de las lectoras-espectadoras al permitirles comprender que hay muchas maneras de ver el mundo.

Estrella de Diego (Madrid, 1958) es escritora y catedrática de la Universidad Complutense de Madrid. Parte de su investigación la ha dedicado a la relación entre mujer y arte, tema que ha abordado en libros como La mujer y la pintura en la España del siglo XIX, El andrógino sexuado, Querida Gala y Remedios Varo o Maruja Mallo. Actualmente, escribe para El País y dirige la colección Biblioteca Azul Mínima de editorial Siruela. En reconocimiento a su trabajo, en 2010 se le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

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