La obscena señora D

Autor(es): Hilst, Hilda
Editorial: El cuenco de plata
Año: 2014
Ciudad: Buenos Aires

Escrita apasionadamente a principios de la década de 1980 y publicada en 1982, La obscena señora D fue la primera incursión de Hilda Hilst en la narrativa, o más exactamente en la escritura sin corte de verso. Como en muchas de sus obras posteriores, aquí el argumento es mínimo aunque suficiente para que la trama desborde y el discurrir del relato, en su ir y venir de la “anécodota” a la “fantasía” y de lo “metafísico” a lo “interior”, construya un mundo que dé la grotesca talla del mundo en que vivimos. Basura, peces de papel en la pecera, licores y ostras son parte de la utilería que el Puerco-Niño Constructor del Mundo, Lúcida Cabeza Divinoide, dona al Hombre, Gran Verdugo de la Náusea, a ver qué hace. Será cuestión de leer para creer. Si no en el destino, o aún en el consuelo de su falta, o por qué no en lo oportuno de un libro, en la audacia y la gracia de Hilda, Suprema Trituradora de Palabras. Devora Lectores.

Traducción de Teresa Arijón y Bárbara Belloc

80 páginas

$14.500

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Descripción

Escrita apasionadamente a principios de la década de 1980 y publicada en 1982, La obscena señora D fue la primera incursión de Hilda Hilst en la narrativa, o más exactamente en la escritura sin corte de verso. Como en muchas de sus obras posteriores, aquí el argumento es mínimo aunque suficiente para que la trama desborde y el discurrir del relato, en su ir y venir de la “anécodota” a la “fantasía” y de lo “metafísico” a lo “interior”, construya un mundo que dé la grotesca talla del mundo en que vivimos. Basura, peces de papel en la pecera, licores y ostras son parte de la utilería que el Puerco-Niño Constructor del Mundo, Lúcida Cabeza Divinoide, dona al Hombre, Gran Verdugo de la Náusea, a ver qué hace. Será cuestión de leer para creer. Si no en el destino, o aún en el consuelo de su falta, o por qué no en lo oportuno de un libro, en la audacia y la gracia de Hilda, Suprema Trituradora de Palabras. Devora Lectores.

Hilda Hilst (San Pablo, Brasil, 1939 – 2004). Poeta, narradora, “pornógrafa” y autora de culto. Concluidos sus estudios secundarios, cursó la carrera de Derecho, profesión que abandonó “por razones de incompatibilidad”. En 1950 publicó su primer libro de poemas, Presságio. A los 30 años, con cinco libros de poesía publicados, viajó a Nueva York y París, y a su regreso estableció residencia en la ciudad de San Pablo. A comienzos de la década de 1960 conoció al escultor Dante Casarini, quien sería su esposo y compañero de ruta. En 1965 se mudó con él a la Fazenda São José, en Campinas, propiedad de su madre, donde inició la construcción de la Casa do Sol, solar donde residió hasta su muerte. Allí leyó vorazmente y escribió con igual fervor el corpus central de su obra de ficción. La obscena Señora D (1982), los tres títulos de su trilogía pornográfica o erótica –O caderno rosa de Lori Lamby (1990), Contos d´escárnio / Textos grotescos (1990) y Cartas de un seductor (1992)– y Rútilo nada (1993), con el que obtuvo al año siguiente el prestigioso Premio Jabuti. También produjo allí sus libros de poesía más importantes: Poemas malditos, gozosos e devotos (1984), Alcoólicas (1990), Bufólicas (1992) y Do desejo (1992).

 

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